Y fueron sus ojos los que me dejaron sin aire. No intentes comprenderme al cien por ciento, porque a veces ni yo mismo lo logro. Puedo Comerme el mundo, o quizá ser el mayor despojo humano, es fácil que mi estado de ánimo, con tan sólo un par de palabras. Pongo el alma y el corazón en todo aquello que hago y creo que si no pudiera escribir, moriría. En este diario lleno de ausencias y desolaciones, lleno de confesiones, lleno de corazones rotos e ideas destrozadas y aunque aliento la esperanza de encontrarte, espero que algún momento no me importará lo que te pase. A ti, Soledad, eterna compañera, nunca me has abandonado, desde el primer momento en que tuve contacto contigo, nunca has salido de mi vida. Ahora también acompañada eternamente por un recuerdo destrozador con una pista de piano que me ve distante mientras espera impaciente por ser tocada. Aunque sea una noche calurosa, mis manos, como siempre, están frías, tan frías que apenas mantengo una cal...
Pensamientos de un hombre valiente que ahora está asustado.